No acostumbro mucho a realizar estas cosas, pero la aventura de cruzar el país siguiendo a mi equipo bien vale la pena dedicarle unas palabras, y más por las vivencias que va dejando cada uno de estos instantes.

48 horas antes del partido yo estaba sentado en mi ex casa descansando un poco del trajín que significa un cambio de casa, tanto mental como físicamente; y sonó el celular: era un amigo. Palabras más palabras menos, compramos los boletos de avión como si fueran entradas de cine en 2×1. No porque nos sobre el dinero, sino por las facilidades contemporáneas (App) que brindan las aerolíneas a la hora de adquirir un vuelo.

La primeras horas del viernes 13 me tuvieron desempacando todo lo que 24 horas antes había empacado y en cuestión de horas llegó el momento (5:30am) de ir al Aeropuerto de Veracruz para subirse a Jimmy (el nombre del avión de Volaris) y ahí se presentó el primer choque emocional del viaje: un aficionado escualo, en muletas, cruzó la sala de espera hasta esperar el momento de abordar.

En 3 horas con 10 minutos había recorrido 3 mil kilómetros y Tijuana esperaba por nosotros. Tras el aterrizaje, consulté al aficionado de muletas que qué onda con él, a lo que me dijo “vengo al partido y me regreso mañana”.

Me quedó clara que la enfermedad no es solo mía. Mientras esperábamos un Uber, mi ahora nuevo ídolo, salió en silla de ruedas desde el avión hasta el estacionamiento del aeropuerto de Tijuana. Quedé en shock y me pregunté una y otra vez “qué nos ha dado este equipo como para hacer estas chingaderas de cruzar el país por verlos”. Pero me remito a las palabras de mi mamá: “tienes que dar sin esperar recibir algo a cambio”. Y sí, esa es nuestra historia con este equipo que tanto amamosodiamos.

La emoción y el nerviosismo de volver a estar presente en un partido como visitante del Tiburón empezó a hacer mella en mí. Que si nos pueden golear, que si lo ganamos a lo Tiburón (sufriendo como siempre), que si esto que si el otro, mientras mi teléfono no dejaba de sonar con llamadas y mensajes de amigos y familiares preocupados por la situación que se ha estado viviendo en Los Tuxtlas en las últimas horas.

Llegamos al hotel donde se hospedaba el equipo y nos encontramos con el plantel desayunando en el restaurant. Saludando a uno por aquí a otro por allá desde lo lejos y todo muy bien. Atmósfera tranquila y confiable de que todo saldría bien. Fruta y huevos, la mayoría de lo que desayunaron los jugadores.

El 28 me molestó un poco porque ellos no podían comer chilaquiles y yo me estaba comiendo unos verdes con crema y queso buenísimos; el 10 me dijo “¿te vas a comer todo eso gordo?”, y bueno, “vengo de viajar wey”, le dije, como si viajar diera hambre. Ja.

Los últimos en salir del resto fueron Cardozo y su auxiliar Fernando Huerta, de quien desconocía totalmente de él hasta que tocaron el 4 veces heroico. Huerta me consultó sobre si era yo el que estuve en Guadalajara hace 15 días (vs Atlas) y le contesté que sí. “Ok, muy bien, provecho, nos estamos viendo” se despidió mientras Cardozo lo esperaba en el lobby.

Ni bien salieron ellos, entró el Director Deportivo Juan Carlos Jones, a quien le consulté sobre el partido contra Tigres en Texas y muy amablemente contó un poco de cómo fue la invitación para ir a enfrentar a los regios en su gira por EU.

La sobre mesa se extendió un par de horas, con llamadas por aquí y wasaps por acá de mis distintos grupos de amigos con la incógnita de cuál sería el 11 que dispondría el paraguayo por la noche. Y me la jugué: les dije que ponía el mismo que ensayó en el Pirata. Y sí, ese mismo fue el que inició en el Caliente.

Llegó la hora de irnos al estadio para ver el 2T de la Sub 20, que tenía en cancha el debut de Geoffrey Acheampong, a Toño y a Lucas y a nuestra joya como capitán: Sebastián Jurado.

Martínez hizo de penal los dos goles para el empate de los chicos y terminó una racha de 9 derrotas al hilo.

Uno de los jugadores de la Sub 20 que más me sorprendió fue Raymundo Fulgencio, el hijo del histórico Filiful. Tirar flores por un partido sería irresponsable, pero el chavo tiene todo, gambeta, velocidad y muchos huevos de estar pide y pide la pelota, por derecha, por izquierda, por el centro, arriba, abajo, no le quema tenerla, es más, con la pelota en sus pies se originó todo el trabajo ofensivo del 2T.

Ah, desconozco la situación actual de Oscar Vera, pero tiene un pique y una velocidad a la hora de sacar centros en movimiento demasiado bueno. #LlévenloALaGira

Alrededor de las 17:30 local, el primer equipo llegó al Caliente y terminó de ver a la Sub 20, quienes salieron arengados por los mayores que esperaban en el túnel. Mucha buena onda.

Mientras tanto, la hora del partido se acercaba, muchos aficionados escualos se hacían presentes en el Caliente. De verdad cuando digo que había muchos es de verdad, si digo unos 200 no miento. El problema es que estaban regados por todos lados.

La gente de prensa de Tijuana entregó casacas color morado, y cuando el equipo saltó a la cancha, hubo alboroto con la Liga MX, lo cual tuvieron que sacar casacas fosforescentes. Yo me pregunto ¿no checan con la Liga MX previamente el color con el que jugarán los equipos? Aun así, la gente de prensa me atendió muy bien ante cada consulta que les hacía.

El resto es historia, todos los vieron por televisión.

Y como siempre lo digo, PARA CONTAR HISTORIAS HAY QUE VIVIRLAS.

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