Desde 3 horas y media antes del pitazo inicial, las barras del Tiburón se juntaron para armar una gran previa que incluyó caravana con destino al Pirata Fuente, en donde las bengalas y la pasión fueron los grandes protagonistas.

Niños, mujeres, estudiantes, enfermos, lesionados, amputados, familias enteras, abuelos, de todo, nadie se quiso perder la última caravana como local en el torneo, si es que no avanzamos a Liguilla.

Más de 5 horas alentado, y con una sensación térmica de 35 grados centígrados, no impidieron el aliento de todos con el equipo antes, durante y después del partido, el cual fue contagiado a los más de 30 mil aficionados que llegaron abarrotaron el Pirata.

Así fue como lo vivimos nosotros desde las 5 de la tarde hasta casi las 11 de la noche que empezamos a abandonar el Coloso.

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